
Tras caminar y empapar la piel con lo vivido, sentimos que ninguna otra cosa podemos hacer porque paso tras paso encontramos justo eso, la vida.

Tras caminar y empapar la piel con lo vivido, sentimos que ninguna otra cosa podemos hacer porque paso tras paso encontramos justo eso, la vida.
Los niños quizá sean los únicos que saben disfrutar de lo sagrado. Son los que con mayor frecuencia cargan esta palabra con valores que prestan felicidad sin miedo.

Juegos de baño, lago de Pushkar
Lástima que la mayoría, al crecer, transforme lo sagrado en instrumento para someter o ser sometidos. Una pena.