Hoy es 4 de Octubre de 2008, hace ya 38 años, sucedieron dos cosas que quizá hayan influido demasiado en mi vida. La primera, el nacimiento de mi hermano Antonio, en Vigo, a miles de kilómetros de Los Amgeles. La segunda, la muerte de Janis Joplin.
En aquella fecha no andaba yo por aquí y no sé decir cuando fui consciente de esta influencia. No supe nada de Janis hasta mi adolescencia pero al conocerla, enseguida comprendí que nunca podría separar su muerte, del nacimiento de mi hermano y, tengo la sensación – irracional – de que no fue casualidad, como tampoco lo es el hecho de que yo ahora me encuentre solo en casa, con el sol a punto de regresar, en un estado de completa ilegalidad.
Nos atamos una y otra vez a historias ajenas sin saber muy bien por qué, haciéndolas nuestras.
Quizá nada de lo que hoy aquí escribo tenga sentido pero es que los míos se encuentran alterados, sin encontrar un punto inmóvil donde aterrizar. No, no os preocupéis por eso ahora.
Durante toda mi adolescencia, mi vida estuvo corriendo a la par de las acciones de Antonio, en una medida que seguro no era natural. Pasaba de hermano menor a mayor y, de mayor a menor a un ritmo tan rápido que no tuve tiempo de reflexionar sobre las consecuencia. Pienso que mi familia tampoco lo tuvo. Los problemas de él, pasaron a ser responsabilidad mía y las soluciones gestionadas en un porcentaje muy alto, por un crío de nos más de 19 años, con el pelo largo, que se pensaba saberdor de todo.
En aquellos años no me daba cuenta que en realidad no sabía nada y, que precisamente lo que aprendía por entonces marcaría mi camino futuro, ése que que aun piso construyendo los que aun no han sido andados.

