Hoy ya no me encuentra desprevenido. Son muchas las que ya vinieron antes. Las que me llevaron sin comprender hacia dónde me dirigía, pero a ésta, la espero calmado. Ahora entiendo que mi casa está hecha del cartón de mis mudanzas, de la ilusión del viaje. De los recuerdos que permanezcan en la memoria de todas aquellas personas, con las que me crucé por las más de 20 casas habitadas.
