
Escuchando el acompasado golpear de mis pisadas sobre el suelo de piedra antigua, milenaria, de estas calles fronterizas casi a orillas del río, sentí por primera vez, pienso, el peso de la historia o mejor, de la intrahistoria de los muros de la catedral de Tui. El sufrir de los que hicieron posible esta imagen, la alegría tras el esfuerzo, la muerte que les dio alcance a ellos y no a su obra estaban presentes a poco que abriese ,a penas, un par de puertas.
Observando la fotografía no puedo dejar de pensar en los días y las noches que he pasado tan cerca de ella sin haberla visto.
1 respuesta hasta el momento ↓
Anónimo // Octubre 29, 2009 a 2:22 pm |
Saludos desde Tui y gracias por tus comentarios, pero la instrahistoria tambien se siente en las viejas calles de nuestra ciudad, si aún no las has recorrido anímate en la próxima visita.