Raúl Reguera

3, 2… mar

Octubre 24, 2009 · 1 comentario

 

Mougas

 

Esta mañana desperté temprano, aun resonaban dentro de mi cabeza los ecos de la película de anoche “My blueberry nights”  Su música, sus planos a cámara lenta, sus encuadres de belleza sublime, sus diálogos, sus historias… Abrí los ojos y supe lo que debía hacer. Lleve mi cuerpo hasta la ducha y allí, sin testigos, le devolví la vida.  Desayuné café frente al mar, leí el periódico y paseé por la playa. El cielo nublado, la humedad y esa lluvia casi invisible que apenas se siente, consiguieron que mis constantes se relajases hasta casi desaparecer y buscasen un lugar sin gente. Recorriendo paisajes llenos de azul, verde, ocre… desemboqué en un casi deshumanizado paraje donde los cormoranes, aferrados a las rocas, esperaban un viento que les ayude a ascender para más tarde caer sobre sus presas. Yo aguardaba el mismo viento para subir con ellos y observar vida y muerte. 

Ahora, después de haber comido, siento el placer del cuerpo satisfecho, el calor del hogar, la cercanía de los seres queridos que sin estar todos próximos, llegan hasta aquí en forma de ecos, como los de la mañana, llenos de Belleza, de Amor y gracias a ellos, vuelvo a saber lo que debo hacer. 

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