
Hace ya casi la mitad de mi vida que no veo a mi abuela Corona. Una tarde me dijeron que se había ido, que debía recordarla para que nunca nos abandonase del todo. Viaje de Madrid a Porriño para despedir el cuerpo que aquí había dejado junto con todo lo demás. Fue el primer gran golpe que la vida me había dado.
Anoche, en su casa, encontré su pasaporte, su cartera y los guantes que usaba justo antes de irse. Los imaginé colocados sobre su cómoda, listos para ser recogidos antes del viaje. Sin embargo esta mañana seguían allí, tal y como los había dejado. Quizá ya nos los quiera, tal vez desee que se queden aquí, permitiéndonos recordarla para no irse nunca del todo.
2 respuestas hasta el momento ↓
lala // Septiembre 8, 2009 a 9:49 pm |
a mi tambien casi la mitad de mi vda q se me murio mi mama pero son cosas q quiere la vida , y ojala la vida no quisiese esas cosas pero asi es : (
lala // Septiembre 8, 2009 a 9:49 pm |
: (