Mi mente vuelve a volar dentro de una mochila, son viajes de menor distancia física pero con un mayor calado, al ser repetidos como durante tantos años fue.
Son idas y venidas de Madrid a Porriño . De Porriño a Madrid. Breves pero no por ello carentes de la intensidad que necesito para seguir alimentado las entrañas de unas botas que no se cansan de caminar. Sueños constantes que me acompañan desde que era un niño. Encuentros atemporales que avivan los anhelos de una adolescencia ya olvidada muchos días.
Sueño, camino, sueño.
Despierto sintiendo la humedad del aire que respiro y planteo este constante presente como una oportunidad nueva que siempre estuvo cerca.
Releyendo a Duras con la lentitud de los que ya la conocen, llegan hasta la cama en la que me encuentro, deseos de Vivir escapando de la Muerte y su Mal.
1 respuesta hasta el momento ↓
Laura // Agosto 31, 2009 a 8:33 pm |
Tú vuelve, sabes que hay lugares en los que siempre, siempre, serás bienvenido….