
Adentrarse en la jungla en busca del orangután de Sumatra, escuchar el silencio de la naturaleza repleto de sonidos ya no tan extraños. Medir cada paso, sentir cada metro recorrido. Saborear la llegada del cansancio y beber de la experiencia. Un día entre locos pelirrojos que despiertan la curiosidad del más dormido.



Hoy no dejo de pensar en estas fotografías, en lo que está significando este viaje, en las cosas que he ido encontrando durante estos meses fuera de casa, en mis nuevos hogares.

Nada como aprender que la Vida, en todas sus representaciones, es única…
1 respuesta hasta el momento ↓
laura // Abril 16, 2009 a 11:06 am |
y tú! mil besososo