
El tiempo pasa sin preguntar, a pesar de haber sido nosotros quienes lo inventamos, y nada más que luchar por no olvidar es lo que podemos hacer mientras seguimos recorriendo para no perder nada.
Tiempo de reflexión perpetua que ayude a disfrutar de lo efímero, que haga posible lo que se pensó irrealizable. Sentémonos y volemos un rato hacia cualquier lugar.
Quizá de esta forma aprendamos que todo quedó en el lugar donde lo dejamos, todo menos nosotros.
0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.